No te elegí por cómo te veía o por cómo te vestías, ni por las palabras que decías o por cómo parecías ser. Te elegí por lo que eras, por cómo eras, por tu personalidad, por tu forma de ser cuando estabas conmigo. Te elegí por los buenos y malos momentos que afrontamos juntos, por todos los celos, las peleas, pero también por todos los besos, los abrazos, las risas, esas horas y horas que pasábamos juntos, acostados mirándonos y riéndonos. Hoy te sigo eligiendo porque te extraño, porque me hace mal estar lejos de vos, o mejor dicho, estar tan cerca y saber que ya no sos mio, y que ya no es lo mismo. Es como, no se... ¿tomarnos un tiempo? ¿ver si conocemos a alguien más que nos llene el vacío que esto nos dejó? Lo único que digo es que te amé, te amo y te voy a amar siempre con la misma intensidad, como te amé desde un principio. Y que nada ni nadie me va a sacar esto que siento por vos, porque a pesar de que desconfies de mi en algunas circunstancias, sos lo más importante que tuve, que tengo y que no quiero dejar de tener, y jamás haría absolutamente nada para lastimarte. Y en conclusión a esto, claramente no te superé.

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